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Cómo conectar con la Corriente 93, Reflexiones sobre la Temporada Sagrada de Thelema (Anno V:XII)

Hacer la voluntad ha de ser el todo de la Ley


Con frecuencia surge la pregunta de cómo conectar, de manera práctica, con una corriente espiritual, es decir, con el código mnémico a través del cual se transmite su energía y su potencia iniciática. La corriente 93 se activa en el Equinoccio de Aries del año 1904, cuando Aiwass, una inteligencia de orden suprahumano, dicta el Libro de la Ley a Frater Perdurabo en El Cairo- Egipto, durante los días 8, 9 y 10 de abril.

A partir de entonces, cada año, el Equinoccio de Aries (alrededor del 21 de marzo) y los 22 días que le siguen constituyen la Temporada Sagrada de Thelema. Este periodo marca el inicio del ciclo anual y del Anno Thelemico, y es comprendido como un momento de renovación de la corriente, en el que la energía se reactiva bajo una influencia de carácter oracular. Lejos de ser únicamente una referencia astronómica, este tiempo dispone al practicante para un trabajo consciente, en el que la tradición se actualiza como una experiencia viva.

La Temporada Sagrada de Thelema, que se extiende a lo largo de 22 días (del 21 de marzo al 10 de abril), implica un sadhana orientado a la conexión con la fuerza transformadora del nuevo Eón. Este periodo no solo intensifica el trabajo interior, sino que dispone al practicante para entrar en la antesala de la tradición. En este artículo se propone una interpretación del oráculo correspondiente a este ciclo, elaborada a partir de la gnosis que puede ser experimentada durante este periodo, considerando su manifestación en el contexto thelémico latinoamericano.

En Thelema, los años se cuentan en relación con los Arcanos Mayores del Tarot de Thot, organizados en 22 ciclos de 22 años a partir de 1904 (año 0), yendo en pares ordénanos secuencialmente, de esta forma: El loco del Loco, el Mago del Loco, la Sacerdotisa del Loco, y así sucesivamente hasta nuestro año 2026 (año 122) de la corriente 93.

Teniendo esto en cuenta cada año se inscribe en el marco de un Oráculo, que se forma en la lectura de los Arcanos del Tarot correspondientes. Para este año 2026 el oráculo de Thelema muestra la energía el Hierofante y el Colgado.

Verán en muchos documentos sagrados que el Año thelemico, se expresa en términos de números romanos, que tienen que ver con los dos Arcanos mayores que lo representan, el primer número Romano, se refiere a los ciclos de 22 años a partir de 1904 y el segundo número romano señala la cantidad de años que han trascurrido del ciclo actual, en este caso estamos en el ciclo del Hierofante el arcano V y el momento del Colgado el arcano XII. Por lo tanto este año thelemico se escribe (Anno Thelemico V:XII)

En este texto vamos a hablar acerca del significado de estos arcanos y de su influencia en las energías de la corriente 93 en el año en curso. Como un oráculo y una fórmula de poder que determina la energía mágica de la tradición en el año.


Ciclo del Hierofante

Primero analicemos al Hierofante (V), como regente de un ciclo de veintidós años que se extiende desde 2014 hasta 2036. Durante este periodo, la tradición queda bajo la influencia de esta figura sacerdotal, entendida como manifestación del principio de iniciación, es claramente un periodo de apertura exotérica del conocimiento que, hasta entonces, había permanecido velado en formas esotéricas.


En el contexto de la segunda década del siglo XXI, particularmente a partir de 2010, se observa en los países hispanohablantes una apertura progresiva hacia la investigación esotérica de diversos grupos oficiales y no oficiales de Thelema en Venezuela, Chile, Colombia y Argentina.


Este proceso abarca tanto las corrientes thelémicas más antiguas representadas por estructuras como la O.T.O. la A∴A∴ y la O∴S como los desarrollos poscrowley, Michel Bertiux Frater Achad, el Aeon de Maat y el trabajo tiphoniano de Kenneth Grant. En conjunto, estas líneas han configurado un campo fértil que, en la actualidad, se expresa en diversas corrientes contemporáneas como el Left Hand Path, el luciferianismo, el satanismo, la magia del caos y la Wicca.


En el contexto latinoamericano, estas corrientes se han entrelazado con prácticas propias de las diásporas africanas, como el Palo Mayombe y la Quimbanda, así como con saberes ancestrales y chamanicos de los pueblos originarios de America. Este cruce de influencias muestra cómo Thelema, más que una tradición cerrada, opera como una corriente espiritual dinámica que nutre y articula procesos de sincretismo, ofreciendo una forma particular de comprender y vivir la iniciación en las sociedades contemporáneas de nuestra región.


Cuando hablamos de una corriente espiritual como Thelema no nos referimos a sus formas exotéricas, ni a sus símbolos visibles, sino a la fuerza viva que la sostiene, la gnosis que transmite y la fuerza que transforma a quienes entran en contacto con ella en esta fecha. Las figuras, los autores, los profetas, y las diferentes organizaciones, logias etc, cumplen una función externa, pero no son el núcleo, son vehículos de algo más profundo.


Por lo tanto, Thelema no se agota en los personajes que han servido como canales o mediadores de su expresión. Su verdadero centro está en la corriente esotérica que trasmite, experiencia que propone, una transformación de la conciencia en la que el ser humano reconoce y realiza su Verdadera Voluntad como principio de integración entre lo que es y lo que está llamado a ser, la aparición del Genio en el ser humano.

 

El significado profundo de esta carta del Tarot, es la iniciación en la doctrina secreta. En la carta del tarot de Rider, el Papa aparece recibiendo a dos acólitos en una sociedad ocultista o en la Iglesia, es el paso del mundo profano al mundo hierofanico, esta carta nos habla de un periodo en que se despierta el oído interno, el desenvolvimiento de la intuición y de la escucha de la guía del SAG.


Si analizamos el inconsciente colectivo en el mundo de habla hispana, antes de 2010 el interés y los grupos de practica sobre el linaje de la corriente 93 eran más bien pocos o exploratorios, con la entrada del ciclo del Hierofante esto comienza a cambiar y surgen entre críticos y seguidores el interés en la magia occidental operativa de donde viene Thelema.


No podemos determinar con certeza como se manifestará la corriente, la carta nos habla de apertura de la Tradición iniciática, sin embargo, el refrán iniciático es muy claro,” muchos son los llamados, pocos los escogidos”. Vivimos en una iniciación colectiva de lo espiritual en la época actual es verdad, pero no deja de ser una iniciación externa de la corriente del Aeón de Acuario. Sin un verdadero trabajo interno, esta corriente y sus derivadas formas, no hará más que inflar el ego de muchos como bombas de aire.


La lectura de la carta al revés nos muestra una doctrina pedante que quiere imponer una forma, tal como sucedió con la cristiandad y la figura de los papas de la Iglesia, pero en su modo particular, la carta invertida significa ortodoxia mental y credulidad.


Este ciclo nos advierte que podemos caer en el juego de ilusiones regaladas por nuestro ego, creyendo que somos libres de decidir cuando en realidad estamos siendo engañados por nuestra credulidad en el avance. Frater Perdurabo lo explica muy bien cuando nos habla de los símbolos de esta Carta en el Libro de Thot:


«Aunque el rostro del Hierofante parece benigno y sonriente, y el niño mismo se muestra alegre con una inocencia desenfadada, es difícil negar que en la expresión del iniciador hay algo misterioso, incluso siniestro. Parece estar disfrutando de una broma secreta a costa de alguien. Esta carta tiene un marcado carácter sádico» (Libro de Thot).


Es fácil pensar que estamos haciendo nuestra Voluntad cuando, en realidad, hemos caído en otra nueva moda new age en la que nos sentimos realizados al masturbar las creencias de nuestro propio ego. Voluntad o Narcisismo ese quizás sea el elemento discriminador de la época.

 

Año del Colgado

Ahora abordamos el arcano que complementa el oráculo del año El colgado, arcano XII, la primera impresión que nos da la carta es que el personaje se puso cabeza abajo, el principio de inmersión, y de inversión del pensamiento con respecto a cómo lo ve cualquiera en posición normal. En el tarot de BOTA se le llama a esta carta la Mente suspendida y se lo compara con la experiencia de Samadhi, el hombre aparece con una aureola en la cabeza; esto indica que se cuelga para descargar un saber, para entrar en Gnosis.


El colgado se encuentra suspendido en la letra Tau, la cruz Ankh en el tarot de Thoth. Esta es la cruz de los elementos, y aquí se encuentra el sentido de la carta. El proceso alquímico consiste en liberar la energía de los deseos y transformarla en energía espiritual, esta carta es sobre todo un proceso de transmutación. La figura se coloca cabeza abajo de manera que la gravedad atraiga la energía del Fuego Sagrado, en la base de sus genitales hacia el cerebro, iluminando el camino de su fuego interno. Con esta posición, la figura procura destilar el “Soma”, el elixir de la inmortalidad. Todas estas analogías del proceso iniciático.


Para que este proceso tenga lugar, es necesario entrar en un estado de gnosis. Si observamos la carta invertida, encontramos un cierto parecido con la carta del Ajustamiento que tiene una posición de equilibrio sostenido, como un péndulo en reposo. En esta condición, el sujeto se entrega por completo al flujo de la vida; no actúa desde la deliberación ordinaria, ni desde el impulso mecánico, sino desde una identidad que se reconoce una con el todo. Suspendido en la cruz Ankh la cruz de los cuatro elementos, la Tau, asume una postura que no es pasiva, sino profundamente exigente, un sadhana que requiere concentración total y una disposición radical del ser.


La mayoría de las personas se consideran libres y creen actuar según su voluntad, pero en realidad se encuentran sometidas a fuerzas que no comprenden, arrastradas por el movimiento constante entre deseo y aversión. La inversión del Colgado en este año responde a esta condición, al colocarse cabeza abajo, interrumpe el flujo habitual de esas influencias y se sustrae de su dominio. Esta postura, entendida como asana, busca la reorganización del cuerpo, intensifica la energía en la base y permite el ascenso del Fuego Sagrado su ascenso a través de una dinámica interna que invierte la dirección ordinaria de la conciencia.


En términos psicológicos, este proceso implica la liberación de emociones que han permanecido bloqueadas y que, al emerger, deben ser resignificadas. El ser humano, en su estado ordinario, no habita la realidad de manera directa, sus percepciones están mediadas por el cuerpo, por los afectos y por estructuras aprendidas. Vive, en gran medida, a través de máscaras y estereotipos, moldeando su comportamiento según condicionamientos sociales y experiencias pasadas, sin acceso inmediato a la experiencia viva.


El Colgado introduce una ruptura en este funcionamiento. Al colocarse cabeza abajo, invierte la orientación habitual de la conciencia y provoca un estado de gnosis, un conocimiento directo, no mediado por la razón discursiva ni por las construcciones sociales. Esta inversión es una operación que busca suspender los automatismos de la mente y liberar al sujeto de las formas preestablecidas que organizan su percepción del mundo.


La experiencia de esta gnosis no se presenta como un arrebato caótico, sino como una intensidad contenida, una gran carga emocional sostenida en medio de una profunda calma. Se trata de una vivencia de gran poder, en la que la fuerza de la vida se experimenta de manera directa, sin la interferencia de los filtros habituales, pero en razón de la entrega del practicante al flujo de la corriente.


Este estado implica una entrega. El Colgado no actúa desde el control, sino desde la alineación con una guía interior que puede comprenderse como la voz del Ángel. Esta entrega no es pasiva, exige devoción y una disposición total del ser. Asociada al elemento agua, esta actitud implica fluir sin resistencia, permitiendo que la experiencia se despliegue sin la mediación de la lógica ordinaria. En esta condición, el practicante se expone de manera radical (despojado, invertido) con el fin de despertar el fuego sagrado en su interior.

La carta describe, así, un estado profundo de meditación, un asana complejo en el que tanto la mente como la energía se encuentran altamente concentradas. En su aspecto positivo, representa un proceso iniciático, una purificación del pneuma, del cuerpo astral, en el que los afectos son liberados y reordenados para ponerse al servicio del Santo Ángel Guardián.

Sin embargo, esta misma dinámica puede tornarse conflictiva. El Colgado también implica una tensión interna, no es un camino cómodo ni placentero. En su aspecto negativo, la resistencia a este proceso genera una lucha interior entre la máscara (como mecanismo de adaptación social) y la sombra (como expresión de la vida interna no integrada). Esta oposición puede enturbiar el proceso iniciático, fijando al individuo en el conflicto en lugar de permitir la transformación.


Cuando una persona se niega a aceptar su verdadera voluntad y el flujo profundo de su vida, entra en confrontación consigo misma. El proceso iniciático no se detiene, pero se vuelve más denso, más exigente. Este flujo nunca será cómodo, su naturaleza es precisamente la de desestructurar lo que impide la realización.


Muchos se preguntan cómo conectarse de manera directa con esta corriente de energía. La vía es concreta: el acto ritual y sacramental. Consiste en crear un espacio dentro de la rutina cotidiana y dedicarlo de forma deliberada a la acción mágica, haciendo del tiempo un tiempo hierofánico y estableciendo una relación consciente con la energía de la corriente.

En esta Temporada Sagrada thelémica, la invitación es asumir el sadhana de la tradición y activar, a través de la práctica, la energía del Eón de Acuario.


Amor es la Ley, Amor bajo Voluntad

 
 
 

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