Ideas sobre el misterio del Dragón: Escorpio, la Muerte y el Amor bajo Voluntad
Actualizado: hace 6 días
En tiempo de siembra, aprende; en tiempo de cosecha, enseña; en invierno, goza.
Conduce tu carro y tu arado sobre los huesos de los muertos.
El camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría.
La Prudencia es una vieja solterona rica y fea cortejada por la Incapacidad.
William Blake

El Banquete del Dragón: estudio y ritual del 1 de noviembre
Frater Eucharistos
Hacer la Voluntad ha de ser el todo de la Ley.
I. Los tiempos de poder y el calendario ritual de Thelema
Cada año, entre finales de octubre y comienzos de noviembre, diferentes pueblos celebran festividades relacionadas con la Muerte, los antepasados y la renovación de la Vida. Aunque estas celebraciones pertenecen a tradiciones religiosas diferentes, encontramos en ellas una preocupación común: comprender el misterio de la Muerte y su relación con los ciclos de la naturaleza.
En las antiguas tradiciones gaélicas encontramos Samhain, una festividad que marcaba el final de la temporada de cosechas y el comienzo de la mitad oscura del año. Era un momento de transición, relacionado también con la presencia de los muertos y los seres del mundo invisible. Posteriormente, el calendario cristiano estableció el 1 de noviembre como la fiesta de Todos los Santos y el 2 de noviembre como la conmemoración de los Fieles Difuntos. En México, estas fechas adquirieron una expresión particular mediante el encuentro entre las tradiciones católicas y las prácticas indígenas de veneración a los muertos.
No estamos hablando de una misma religión ni de ceremonias que posean necesariamente un origen común. Lo importante es reconocer que distintas culturas han organizado parte de su vida religiosa alrededor de los ciclos naturales y de los grandes misterios de la existencia: el nacimiento, la generación, la destrucción y la Muerte.
¿Por qué determinados momentos del año llegaron a tener tanta importancia religiosa?
La respuesta nos conduce a una de las formas más antiguas de conocimiento humano: la observación del cielo y la astrologia. En este perfil hemos hecho un esfuerzo por dejar claro que el estudio de la astrología es el estudio del cuerpo de Nuit.
Mucho antes de que existieran nuestros calendarios modernos, los seres humanos reconocieron la regularidad de los movimientos del Sol, la Luna y las estrellas. Estos ciclos permitieron organizar la agricultura, identificar las estaciones, calcular el transcurso de los meses y establecer los momentos apropiados para determinadas ceremonias. El calendario no nació simplemente como una manera de contar los días, sino como un instrumento para comprender las relaciones entre la vida humana y el orden del cosmos.
El estudio de la astrología permite interpretar simbólicamente las relaciones entre los astros, los elementos y las diferentes fuerzas que participan de la naturaleza. No se trata únicamente de observar los acontecimientos del cielo, sino de comprender cómo esos ciclos pueden incorporarse al trabajo ritual del mago.
En Liber AL vel Legis II:36 encontramos una instrucción fundamental sobre estas celebraciones:
«Hay rituales de los elementos y fiestas de los tiempos».

Esta breve afirmación establece dos aspectos importantes del trabajo mágico: los elementos y los ciclos del tiempo.
En sus comentarios al Libro de la Ley, Crowley explica que cada elemento posee su propia naturaleza, voluntad y fórmula mágica, y que puede tener un ritual apropiado. Momentos en los que el Sol ingresa en los signos fijos del zodiaco. Estas fechas marcan cuatro grandes divisiones del año solar y ofrecen oportunidades para organizar los rituales del los Elementos.
Estos signos fijos de los elementos, forman una cruz dentro de la rueda zodiacal
Leo corresponde al Fuego
Escorpio, al Agua
Acuario, al Aire
Tauro, a la Tierra
Estos cuatro signos se encuentran separados entre sí por intervalos de noventa grados, formando una estructura de fuerzas que podemos relacionar con los cuatro elementos y las cuatro virtudes de la Esfinge.
Esta correspondencia no es secundaria para nuestro trabajo. En la tradición hermética, los elementos no representan simplemente las sustancias materiales del mundo, sino diferentes modalidades de la fuerza de la naturaleza. El Fuego transforma, el Agua disuelve y une, el Aire penetra y distingue, mientras que la Tierra permite consolidar y dar forma.
Cada elemento participa de la Vida mediante una actividad particular, y el trabajo del mago consiste en conocer estas fuerzas, desarrollarlas y aprender a dirigirlas conforme a su Voluntad.
En esta época del año el 1 de Noviembre nuestro interés se concentra en el cuadrante de Escorpio porque el Sol se encuentra transitando sobre esta costelación en el calendario tropical, entre finales de octubre y buena parte de noviembre. El signo de escorpio se ha asociado en astrología a la Muerte y a la trasmutación, a las aguas profundas de Typhon. Esta correspondencia nos conduce directamente al misterio de la Muerte. En Liber AL II:41 encontramos otra instrucción que adquiere especial importancia para nuestro trabajo:
«una fiesta para la vida y una fiesta mayor para la muerte».
Pero ¿por qué habría de celebrarse la Muerte? Porque la Vida no podría manifestarse mediante formas eternamente inmóviles. Todo cuanto nace atraviesa procesos de desarrollo, transformación y disolución. Las antiguas formas desaparecen y la materia participa de nuevas manifestaciones. Lo que hoy constituye una estructura viva mañana puede convertirse en alimento para otra forma de existencia. Este es el arcano del misterio de la transformación constante de la naturaleza.
Esta es precisamente la enseñanza y el misterio que queremos explorar mediante el Banquete del Dragón.

En Liber Aleph, Crowley desarrolla la naturaleza de la figura de esta potencia serpentina y typhonica mediante tres animales asociados con Escorpio en la carta del tarot de Thot:
El Escorpión
La Serpiente
El Águila
Cada uno expresa una actividad diferente de la fuerza vital y revela qué sucede cuando esa energía permanece encerrada en sí misma, cuando atraviesa los procesos de transformación y cuando alcanza su expresión más elevada mediante el Amor.
El Dragón es la clave de esta operación, porque su naturaleza no consiste en permanecer inmóvil, sino en transformar continuamente la Vida mediante el Amor bajo Voluntad.
II. Escorpio y la naturaleza triple del Dragón
Esta enseñanza encuentra una expresión extraordinaria en el Atu XIII del Tarot de Thoth, llamado La Muerte, cuya correspondencia zodiacal es Escorpio y cuya letra hebrea es Nun (נ), de valor numérico 50. Nun significa pez, una criatura que vive y se desplaza en las profundidades del Agua. Crowley encuentra en esta imagen una representación de la Vida que continúa su movimiento bajo la superficie, allí donde las formas visibles desaparecen y otras comienzan a desarrollarse.
Si observamos el Atu XIII, encontramos una figura esquelética que danza mientras trabaja con su guadaña sobre las formas que se disuelven en las aguas. La Muerte no aparece inmóvil, esperando el final de todas las cosas. Está en movimiento, participando activamente de una operación de transformación.
Esta imagen nos permite comprender una de las diferencias más importantes entre la concepción ordinaria de la Muerte y su interpretación alquímica. Generalmente pensamos que la Muerte ocurre cuando la Vida termina. Pero para los alquimistas, la descomposición también constituye una operación necesaria para la generación de nuevas formas. Aquello que se pudre, se disuelve o pierde su antigua estructura puede convertirse en materia para una nueva manifestación.
La naturaleza está llena de estos procesos. Las hojas que caen de los árboles se descomponen y enriquecen el suelo. Los organismos muertos participan de los ciclos de la materia y hacen posible el desarrollo de nuevas formas de Vida. Incluso nuestro propio cuerpo atraviesa continuamente procesos de destrucción y renovación.
La Muerte no se encuentra simplemente al final de la Vida. Sus operaciones participan continuamente de ella.
En el capítulo 157 de Liber Aleph, titulado De Dracone, Quae Est Aquila, Serpens, Scorpio Crowley nos dice que estamos hablando de tres fuerzas independientes, sino de diferentes manifestaciones de una misma potencia vital, cuyo desarrollo puede conducir tanto a la autodestrucción como a la realización del Amor. Veamos cada uno de estas manifestaciones.
El Escorpión: la fuerza que se destruye a sí misma
El Escorpión representa una de las manifestaciones más peligrosas de esta potencia. Crowley utiliza la antigua imagen del escorpión que, al encontrarse rodeado por el fuego y sin posibilidad de escapar, dirige su aguijón contra sí mismo.

Esta imagen no debe comprenderse como una descripción zoológica, sino como una representación del poder que termina volviéndose contra su propio poseedor.
Pensemos en lo que ocurre cuando una persona utiliza toda su energía para defender su orgullo, alimentar sus resentimientos o imponer constantemente su voluntad sobre los demás. Puede poseer una enorme capacidad de acción, una inteligencia extraordinaria e incluso conocimientos mágicos, pero si todas esas fuerzas se encuentran al servicio de una personalidad encerrada en sí misma, terminan convirtiéndose en instrumentos de su propia destrucción.
El Escorpión tiene poder, pero no ha aprendido a dirigirlo. Su veneno, que podría representar una capacidad de transformación, termina convirtiéndose en una fuerza que consume al propio individuo.
Crowley relaciona esta condición con los Hermanos Negros, aquellos que afirman obstinadamente «Yo soy Yo» y niegan el Amor al restringirlo a los límites de su propia naturaleza.
Aquí encontramos una enseñanza fundamental. El problema no consiste en poseer una individualidad, tener deseos o desarrollar poder. El problema aparece cuando toda nuestra existencia queda encerrada en la necesidad de preservar y engrandecer esa individualidad, impidiendo que nuestras fuerzas participen de una realidad más amplia. El Amor exige relación, encuentro y unión. El Escorpión representa la fuerza que ha perdido esa capacidad de apertura y termina atrapada en su propia afirmación. Por eso necesita algo más que poder. Necesita aprender a transformarlo.
La Serpiente: el misterio secreto de la Vida y la Muerte

La segunda naturaleza de Escorpio es la Serpiente. Crowley la describe como la naturaleza secreta del ser humano, aquella que es simultáneamente Vida y Muerte y que atraviesa silenciosamente las generaciones. Esta imagen nos conduce a una comprensión diferente de la fuerza vital. La Serpiente no permanece inmóvil ni pretende conservar indefinidamente una misma forma. Su movimiento es continuo, ondulante, semejante al ritmo mediante el cual la naturaleza atraviesa sus innumerables transformaciones.
Aquí encontramos el simbolismo de la serpiente que cambia de piel. La antigua envoltura debe ser abandonada para que la vida del animal continúe desarrollándose. De la misma manera, nuestra propia existencia exige abandonar continuamente formas que han cumplido su función.
Nuestras ideas cambian, nuestras experiencias transforman nuestra manera de comprender el mundo y aquello que alguna vez consideramos indispensable puede convertirse después en un obstáculo para nuestro desarrollo. La Serpiente nos enseña que la continuidad de la Vida no exige la permanencia de sus formas.
Pero hay otro aspecto todavía más importante. Crowley relaciona esta naturaleza serpentina con el Silencio, porque la potencia generadora actúa muchas veces sin manifestarse inmediatamente ante nuestra conciencia. Una semilla permanece oculta bajo la tierra antes de germinar. La gestación de un nuevo ser ocurre en las profundidades del organismo materno. Muchos de los procesos fundamentales de la naturaleza se desarrollan lejos de nuestra percepción inmediata.
El Silencio, comprendido desde esta perspectiva, no representa ausencia de actividad. Es el recogimiento de una fuerza que está realizando su obra antes de manifestarse. Esta enseñanza adquiere una importancia particular dentro del trabajo mágico, porque no toda transformación ocurre de manera espectacular. Hay procesos que necesitan tiempo, disciplina y concentración antes de producir resultados visibles. La Serpiente expresa precisamente esa potencia secreta que atraviesa la Vida y la Muerte, destruyendo unas formas mientras participa de la generación de otras.
El Águila: la potencia extática del Amor
La tercera naturaleza es el Águila. Mientras el Escorpión permanece encerrado en su propia
fuerza y la Serpiente se desplaza silenciosamente a través de las transformaciones de la Vida, el Águila representa la potencia que se eleva hacia el éxtasis.

Crowley identifica esta naturaleza con una de las claves fundamentales de la magia: el poder del Amor para elevar nuestra existencia más allá de los límites habituales de la individualidad.
Pero ¿Qué significa realmente esta elevación?
Cuando amamos profundamente, nuestra experiencia deja de girar exclusivamente alrededor de nosotros mismos. El encuentro con aquello que amamos transforma nuestra relación con el mundo. Por un momento, nuestra atención, nuestros deseos y nuestras fuerzas dejan de estar encerrados en la conservación de nuestra propia identidad y se dirigen hacia la unión con algo diferente de nosotros. En el lenguaje místico, esta operación alcanza su expresión más profunda en la unión del amante con el Amado de las tradiciones sufíes.
Sin embargo, el Águila no representa una fuerza destinada a escapar definitivamente del mundo. El éxtasis debe tener consecuencias sobre nuestra existencia. De nada serviría experimentar los estados más elevados de conciencia si después continuáramos utilizando nuestras fuerzas para alimentar los mismos temores, apegos y contradicciones.
La elevación debe convertirse también en transformación.
El Dragón: el Amor como instrumento de la Voluntad

Ahora podemos comprender por qué Crowley reúne estas naturalezas bajo la figura del Dragón. El Escorpión nos muestra lo que ocurre cuando la fuerza permanece encerrada en sí misma. La Serpiente revela la potencia secreta que atraviesa los procesos de Vida y Muerte. El Águila expresa la capacidad del Amor para elevar esa misma fuerza hacia el éxtasis. Pero el Dragón no consiste simplemente en reunir tres animales dentro de una figura mitológica. Crowley explica que nuestro Dragón combina las naturalezas del Águila y la Serpiente, constituyendo el Amor como instrumento de la Voluntad, mediante el cual realizamos la Gran Obra y el milagro de la Sustancia Una. Esta afirmación contiene el fundamento de toda nuestra investigación.
La Serpiente aporta la fuerza secreta de la Vida, aquella que atraviesa las transformaciones y participa de los procesos de generación y destrucción. El Águila representa la potencia extática del Amor que permite superar los límites de la individualidad. Su unión constituye el Dragón, cuya actividad debe ser dirigida mediante la Verdadera Voluntad. Tenemos entonces una fuerza que reúne la potencia generadora de la naturaleza con la capacidad de unión del Amor. Y aquí debemos comprender algo esencial: el Dragón no es simplemente una fuerza que debemos despertar, sino una potencia que debemos aprender a dirigir.
Aquí aparece también la relación con el misterio de la Muerte. Para que exista unión, algo de nuestra antigua separación debe desaparecer. Para que una fuerza encuentre una nueva expresión, debe abandonar la forma que anteriormente la contenía. Y para que el Amor alcance su expresión más profunda, la conciencia debe aprender a superar su identificación exclusiva con aquello que afirma constantemente «Yo».
Esta es la razón por la que Crowley relaciona el Dragón con Nun, la letra hebrea del Atu XIII, y con el Silencio que surge durante la unión con las practicas de sex magick. La Muerte no representa aquí únicamente la destrucción de un organismo ni el final de una existencia. Representa también el misterio de la disolución de los límites que impiden la unión.
El Escorpión se destruye porque permanece encerrado en sí mismo; el Dragón transforma su naturaleza porque encuentra en el Amor el instrumento de su Voluntad.
Sin embargo, todavía debemos responder una pregunta fundamental: ¿cómo se desarrolla esta potencia y cómo puede el mago aprender a dirigirla?
Para comprenderlo tendremos que estudiar el significado del Silencio, la unión con el Amado y las cuatro virtudes de la Esfinge, mediante las cuales Crowley establece un régimen de trabajo destinado a desarrollar y equilibrar las diferentes fuerzas de nuestra naturaleza.
Porque el misterio del Dragón no termina en su simbolismo. Su verdadero significado aparece cuando estas enseñanzas se convierten en operaciones concretas de la Gran Obra.
En el capítulo 159, del Liber Aleph: De Libra, in Qua Quattuor Virtutes Aequipollent, se explica cómo pueden desarrollarse estas facultades mediante distintas disciplinas del Yoga.
El Hombre, relacionado con Acuario y el elemento Aire, alcanza el Conocimiento mediante el Jñana Yoga, el camino de la investigación y el discernimiento. El Toro, correspondiente a Tauro y la Tierra, desarrolla la Voluntad mediante el Karma Yoga, la disciplina de la acción y el trabajo realizado conscientemente. El León, asociado con Leo y el Fuego, alcanza su Luz mediante el Raja Yoga, que comprende el dominio de la mente y el desarrollo de la concentración.
Pero para perfeccionar al Dragón, correspondiente a Escorpio y el Agua, Crowley establece dos disciplinas: el Bhakti Yoga para desarrollar su naturaleza de Águila y el Hatha Yoga para perfeccionar su naturaleza de Serpiente. Esta correspondencia resulta fundamental.
El Águila, relacionada con el Bhakti Yoga, expresa la potencia devocional del Amor, la fuerza mediante la cual la conciencia aspira a la unión con lo divino, el Agape, la ebriedad divina de la devoción. La Serpiente, por su parte, encuentra en el Hatha Yoga una vía de trabajo corporal y energético, mediante la cual las fuerzas de nuestra naturaleza física pueden ser disciplinadas y desarrolladas, método esencial para el trabajo con la energía ofidica de Kundalini.
De esta manera, el Dragón reúne dos actividades la aspiración extática de la devoción y el trabajo concreto sobre las fuerzas del cuerpo del hatha yoga. El Amor (Agape) necesita una fuerza mediante la cual realizarse, y la fuerza necesita una dirección para no quedar encerrada en su propia satisfacción.
El Banquete del Dragón: ritual del 1 de noviembre

Hemos estudiado la naturaleza triple del Dragón, su relación con el Amor bajo Voluntad y la fórmula del Movimiento Perpetuo que Crowley desarrolla en Liber Aleph. También hemos reconocido la importancia de Escorpio dentro del simbolismo de la Muerte, el descenso a las aguas occidentales, ahora corresponde llevar estas enseñanzas al trabajo ceremonial.
El Banquete del Dragón es una operación mágica que realizamos el 1 de noviembre, o en su defecto durante la noche del 31 de octubre, aprovechando el tránsito solar por el signo tropical de Escorpio y su relación con los misterios de la Muerte y la transformación. Nuestro propósito es entrar en contacto con las fuerzas representadas por el Escorpión, la Serpiente y el Águila, para reunirlas y dirigirlas mediante la fórmula del Amor bajo Voluntad.
La finalidad consiste en realizar una operación de transmutación, mediante la cual las potencias representadas por el Dragón sean orientadas hacia nuestra propia Gran Obra.
El ritual comprende tres movimientos fundamentales.
El primero consiste en preparar y consagrar el espacio ceremonial, estableciendo nuestra relación con las fuerzas del Eón mediante la invocación de Nuit, Hadit y Horus. El segundo corresponde al descenso hacia las aguas de Escorpio, mediante la concentración, la invocación de Toum Maal y el trabajo sobre las fuerzas que hemos relacionado con la Serpiente. El tercero consiste en la consagración y comunión de la copa, donde el veneno del Escorpión se convierte en símbolo de una potencia transformada y dirigida hacia la realización de la Voluntad.
La ceremonia encuentra su conclusión en el reconocimiento de la fuerza ofídica y su relación con los misterios de la generación, la Muerte y el cambio.
1. Apertura y destierro
El mago prepara el templo, dispone el altar y coloca los instrumentos que utilizará durante la ceremonia.

Sobre el altar debe encontrarse una copa con vino, que posteriormente será consagrada como representación del veneno del Dragón. También se dispondrán los elementos necesarios para la purificación y consagración del espacio, así como la Estela de la Revelación, hacia la cual se dirigirán las invocaciones generales.
El mago comienza ejecutando uno de los siguientes rituales de destierro:
Ritual Menor del Pentagrama.
Liber XXV, Rubí Estrella.
El propósito de esta operación es preparar el espacio mágico, ordenar las fuerzas del templo y establecer las condiciones necesarias para el trabajo de invocación.
2. Purificación mediante Agua y Tierra
El oficiante realiza la purificación del templo utilizando el agua y la sal. Mientras ejecuta la operación, pronuncia:
«Que la sal de la Tierra se transforme en Agua para engendrar la virtud del Gran Mar. Madre, así te adoramos».
La sal representa la condición material y estable de la Tierra, mientras que el Agua introduce la fuerza de disolución y purificación. Mediante esta operación preparamos el espacio para recibir las fuerzas de Escorpio, cuyo elemento es precisamente el Agua.
3. Consagración mediante Fuego y Aire
Después de la purificación, el mago procede a consagrar el templo mediante el Fuego y el Aire. Pronuncia:
«Que el Fuego y el Aire endulcen el mundo. Padre, así te adoramos».
Si el Agua y la Tierra han preparado y purificado la materia del templo, el Fuego y el Aire introducen las fuerzas de transformación y movimiento. De esta manera, los cuatro elementos participan en la preparación de la operación.
4. Invocación general de las fuerzas del Eón

El mago realiza tres circunvalaciones alrededor del templo. En cada vuelta, al pasar frente al altar, ejecuta el Signo del Entrante hacia la Estela de la Revelación. Cada circunvalación corresponde a una de las tres divinidades fundamentales de Liber AL vel Legis.
Primera circunvalación: Nuit
Al pasar frente al altar, ejecuta el Signo del Entrante y pronuncia:
«¡Oh, Gran Nuit! Señora de las Estrellas y del Espacio Infinito. Camino eternamente bajo tu cuerpo y dentro de él, en la travesía de mi desierto y en el descanso de mi alma. En este momento, miro en tu dirección e invoco tu presencia.
¡AUMGN!»

Esta primera operación establece nuestra relación con Nuit, cuyo cuerpo comprende la totalidad del espacio y de las estrellas. Es dentro de esta infinitud donde se manifiestan los movimientos celestes y las fuerzas que participan de nuestra ceremonia.
Segunda circunvalación: Hadit
En la segunda vuelta, el mago ejecuta nuevamente el Signo del Entrante y pronuncia:
«¡Oh, Gran Hadit! Tú que eres el Centro y el Corazón del Sol. Tú que eres todo movimiento, ardor y Vida en mi cuerpo, pues eres el adorador de la más alta Belleza de la existencia. En este momento, miro en tu dirección e invoco tu presencia.
¡AUMGN!»
Hadit representa el centro de la Voluntad, el ardor que anima cada estrella y que se manifiesta en el corazón de nuestra existencia. Su invocación establece la relación entre la fuerza que pretendemos desarrollar y el principio interior que debe dirigirla.
Tercera circunvalación: Horus
En la última vuelta, el mago ejecuta el Signo del Entrante y pronuncia:
«¡Oh, Gran Horus, místico Señor de Cabeza de Halcón, del Silencio y de la Fuerza, cuyo nemes cubre el cielo azul nocturno! En este momento, miro en tu dirección e invoco tu presencia. ¡AUMGN!»
Esta tercera invocación completa la fórmula de las divinidades del Eón y establece el carácter activo de la operación. El mago ha reconocido la infinitud de Nuit, el centro ardiente de Hadit y la fuerza mediante la cual la Voluntad encuentra su expresión.
5. Invocación de la egrégora
Después de las circunvalaciones, el oficiante se dirige al altar y pronuncia:
«Maestros de la Sagrada Egrégora de Thelema, acompáñenme en este momento. Inspírenme con su sabiduría y protéjanme con su Agape. Que, en armonía con ustedes, pueda escuchar su guía en mi intuición y en mis actos».
Esta invocación establece una relación con la corriente iniciática dentro de la cual se desarrolla nuestro trabajo.
6. Concentración y visualización de Escorpio
El mago toma asiento en su āsana y comienza un prāṇāyāma que conozca y practique habitualmente, sin forzar la respiración. Cierra los ojos y concentra su atención en el espacio oscuro que aparece ante su mirada interior.

En ese espacio comienza a visualizar el glifo zodiacal de Escorpio.
El símbolo aparece inicialmente como una figura luminosa suspendida en la oscuridad. Poco a poco, su resplandor aumenta y comienza a manifestarse como una constelación de fuego. El mago contempla cómo el glifo se encuentra rodeado por llamas, mientras su luminosidad adquiere mayor intensidad. Durante esta visualización mantiene la respiración tranquila y la atención concentrada en el símbolo.
Aquí reconocemos el misterio del Agua Ardiente de Escorpio: la fuerza ígnea que actúa en las profundidades acuáticas, disolviendo las formas y participando de su transformación. El mago contempla el símbolo hasta que ha establecido una concentración estable.
Declaración de la operación
Cuando considera que ha llegado el momento, pronuncia:
«Yo, Frater/Soror __________, abro este templo para realizar la operación mística del Dragón durante el tránsito del Sol por Escorpio.
Mi propósito es reunir las fuerzas representadas por el Escorpión, la Serpiente y el Águila, y dirigirlas hacia la transformación de mi propia naturaleza y la realización de la Gran Obra.
Que el veneno sea transformado, que la Serpiente manifieste su fuerza y que el Águila eleve esta potencia mediante el Amor bajo Voluntad. ¡Que así sea!»
7. Invocación específica de Escorpio y Toum Maal
Llegamos ahora a uno de los momentos centrales de la ceremonia. El mago dirige su atención hacia las potencias del Occidente y las aguas de Escorpio. Para esta operación utilizamos un pasaje adaptado de la invocación de Toum Maal conservada en The Equinox, volumen I, número III. El mago pronuncia:
«¡Contemplad!
¡Oh, Águilas que os reunís en el cielo!
¡He venido al Occidente! ¡He venido al Occidente!
¡Elevadme sobre vuestras alas!
Vosotras que seguís el féretro hasta el lugar de descanso.
¡Vosotras que lloráis a Osiris en el ocaso de las cosas!
¡He aquí que Él está en mí y yo en Él!
¡Yo soy Aquel que gobierna en Amenta!
¡En SLEEÏ está mi gobierno y en la Muerte está mi dominio!
¡Mías son las Águilas que vigilan en el Ojo de Horus!
¡Mía es la Barca de la Oscuridad, y mi poder reside en el Sol Poniente!
¡Yo soy el Señor de Amenta!
¡Toum Maal es mi nombre!
¡Salve a ti! ¡Salve a ti!
¡Oh, mi Águila del resplandeciente Occidente!
¡TOUMATHPH!»
El mago permanece unos momentos concentrado en la fuerza invocada. La identificación con Toum Maal representa el descenso a las regiones occidentales y la participación ceremonial en los misterios de la Muerte. Pero debemos recordar que esta operación no termina en la oscuridad. Su propósito consiste en atravesar las fuerzas de disolución y dirigirlas hacia una nueva manifestación de la Vida.
8. Invocación elemental de Agua
El oficiante traza el pentagrama de invocación de Agua según la modalidad adversa

indicada en la formulación original de esta ceremonia. Mientras realiza el trazado, pronuncia:
«Muévete y despierta para hacerme justicia, Dios mío y Señor mío, para defender mi causa».
Después vibra el nombre:
SLEEÏ
Permanece concentrado en el pentagrama y en la fuerza elemental invocada. El Agua representa aquí la naturaleza de Escorpio, el ámbito donde se realizan las operaciones de disolución y donde actúa la fuerza secreta de la Serpiente.
9. Trabajo sobre Svādhiṣṭhāna

El mago lleva ambas manos a la región de Svādhiṣṭhāna Chakra.
Coloca la palma izquierda sobre el abdomen y la palma derecha sobre ella, manteniendo ambas manos apoyadas mientras concentra su atención en el centro correspondiente. Permanece en esta posición, contemplando interiormente el Agua de Escorpio y el fuego que actúa en sus profundidades. La fuerza representada por el Escorpión se encuentra ahora relacionada simbólicamente con el centro acuático del cuerpo sutil. El mago concentra su aspiración en reconocer y dirigir esa potencia, sin confundir la intensidad de la experiencia con la realización de la operación. Después pronuncia:
«Este vino es veneno de serpientes, un terrible veneno de víboras».
Con estas palabras introduce el simbolismo del veneno que posteriormente será transformado mediante la consagración de la copa. El veneno no representa aquí una sustancia física que deba ingerirse, sino la fuerza que, cuando permanece encerrada en sí misma, adquiere una naturaleza destructora.
10. Consagración de la copa

El mago toma la copa de vino y la coloca frente a sí. Extiende ambas manos sobre ella,
situando la izquierda sobre la derecha, con las palmas orientadas hacia el vino. Concentra su atención en la copa y en la operación que ha venido desarrollando. El vino representa ahora la materia sobre la cual realizaremos simbólicamente la transmutación del veneno del Escorpión. No queremos eliminar la fuerza del veneno, sino transformar su dirección. Aquello que anteriormente representaba una potencia encerrada en sí misma debe convertirse en instrumento del Amor bajo Voluntad. El mago pronuncia la siguiente consagración:
«Misteriosa energía triforme, misteriosa materia cuádruple y séptuple. Este es el entrecruce de las cosas que danzan ante el Velo de la Vida, el cual cubre el rostro del Espíritu. Que haya armonía y Belleza en el Amor místico. Que tengamos siempre salud, fuerza, riqueza y placer divino, de acuerdo con la Ley de la Libertad. Que cada uno siga su Voluntad como las estrellas que somos, en compañía del Cielo».
El mago permanece concentrado sobre la copa, contemplando la unión de las fuerzas que ha invocado. Aquí encontramos el momento eucarístico de nuestra ceremonia. El vino ha sido consagrado como materia simbólica de la operación y participa ahora del propósito de transformar la fuerza del Dragón mediante la Voluntad.
11. Comunión y transmutación del veneno
El mago eleva la copa y bebe el vino consagrado. Mientras realiza la comunión, visualiza cómo la fuerza representada por el vino se distribuye a través de los tres centros inferiores de su cuerpo sutil. La potencia desciende hacia las profundidades de su naturaleza y se relaciona con el misterio de la Serpiente. Aquí encontramos la unión de dos operaciones que hemos estudiado anteriormente: la consagración de una sustancia y su recepción dentro del propio organismo como representación de una fuerza transformadora.
El veneno del Escorpión se convierte en materia de la transmutación. El propósito no consiste en conservar esa fuerza dentro de nosotros, sino en dirigirla hacia la realización de la Gran Obra.
12. Invocación de la Serpiente
Después de la comunión, el mago dirige su atención hacia la fuerza ofídica representada en la ceremonia. En este punto se realiza la invocación de Apep, conservada en la formulación original del Banquete del Dragón. El oficiante pronuncia:
«¡Surge, oh Serpiente Apep!
¡Tú eres mi dios interno!
¡Tú eres mi amante y mi maestro!
Tu veneno es más dulce que los besos de Isis, la Madre de los Dioses.
Tú devoras a Isis, a Osiris y a todos los hijos de Ptah.
Derrama tu veneno para destruir la obra del Mago.
Solo el Destructor puede devorarte, y en su garganta dejarás tu marca de oscuridad».
Después de la invocación, el mago guarda Silencio. Este momento representa el encuentro con la potencia destructora de la Serpiente, aquella que hemos relacionado con Apofis y con la operación mediante la cual las formas establecidas pueden ser disueltas. Pero el trabajo no debe concluir en la contemplación de la destrucción. Recordemos la enseñanza de Liber Aleph: el Dragón no puede permanecer encerrado en su propia satisfacción ni en una condición particular, pues su fórmula exige Movimiento Perpetuo o Cambio. La fuerza debe encontrar una nueva dirección.
13. Meditación sobre la fuerza ofídica
El mago puede continuar la ceremonia mediante una meditación sobre Mūlādhāra y el simbolismo de Kundalini. La atención se concentra en la imagen de la Serpiente recogida en la base del cuerpo sutil, reconociéndola como representación de una potencia que participa de los misterios de la generación y la transformación.
Esta contemplación debe realizarse de acuerdo con la disciplina que el practicante conozca, sin añadir procedimientos respiratorios o energéticos ajenos a su preparación.
Quienes trabajan con una disciplina específica de magia sexual pueden incorporar su régimen particular a esta fase; sus procedimientos no forman parte de las instrucciones generales aquí desarrolladas.
La meditación concluye con el reconocimiento de la finalidad de la operación: dirigir conscientemente las fuerzas representadas por el Dragón hacia la Verdadera Voluntad.
El mago permanece unos momentos en Silencio, integrando la experiencia ceremonial.
14. Clausura del templo
Una vez concluida la meditación, el mago procede al destierro final mediante:
Liber XXV — Rubí Estrella.
Con esta operación se cierra el trabajo ceremonial.
El oficiante abandona el templo y retorna a sus actividades ordinarias, llevando consigo la responsabilidad de expresar mediante sus actos aquello que ha reconocido durante la operación. Porque el verdadero significado del Banquete del Dragón no se encuentra solamente en la intensidad de sus invocaciones ni en las experiencias que puedan manifestarse durante la ceremonia. Su misterio consiste en aprender a reconocer y dirigir las fuerzas de nuestra naturaleza, evitando que permanezcan encerradas en el veneno del Escorpión y permitiendo que participen de la transformación continua de la Vida.
El Escorpión posee el veneno, la Serpiente manifiesta la potencia secreta y el Águila eleva esa fuerza mediante el Amor. El Dragón reúne estas naturalezas y las convierte en instrumento de la Voluntad.
Entramos en las aguas de Escorpio para reconocer el fuego que actúa en sus profundidades. Descendemos hacia las regiones de la Muerte para comprender las fuerzas que disuelven las formas y regresamos de ellas con la aspiración de dirigir nuestra potencia hacia una nueva manifestación de la Gran Obra.
Porque el misterio del Dragón no es la destrucción ni la conservación de una fuerza, sino su transformación continua.
La fórmula de todo Dragón es Movimiento Perpetuo o Cambio.
Amor es la Ley, Amor bajo Voluntad.
Banquete del Dragón — Ritual del 1 de noviembre
Este ritual se ejecuta el 1 de noviembre o en su defecto el 31 de Octubre de todos los años con el propósito de absorber la energía del signo zodiacal de escorpión. El 1 de noviembre es el momento más propicio para que esa energía sea redirigida al kundalini de cada persona.
1. Destierro
Ritual Menor del Pentagrama o Liber XXV Rubí estrella
2. Purificación: Agua y Tierra
Que la sal de la tierra transforme en agua para engendrar la virtud del gran mar, Madre así te adoramos.
3. Consagración: Fuego y Aire
Que el fuego y el aire endulcen el mundo Padre así te adoramos.
4. Invocación General
Realiza tres circunvalaciones al rededor del templo, cada vez que pase por el altar haga el signo del entrante hacia la estela de la Revelación.
Primera vuelta, Ejecuta el signo del entrante y di:
¡Oh, Gran Nuit! Señora de las Estrellas y del Espacio Infinito. Camino eternamente bajo y en tu cuerpo en la travesía de mi desierto y en el descanso de mi Alma. En este momento, miro en tu dirección e invoco Tu presencia. AUMGN.
Segunda vuelta. Ejecuta el Signo del entrante y di:
¡Oh, Gran Hadit! Tú que eres el Centro y el Corazón del Sol. Tú que eres todo el movimiento, ardor y vida en mi cuerpo, pues tú eres el adorador de la más alta Belleza de la existencia. En este momento, miro en tu dirección e invoco Tu presencia. AUMGN.
Tercera vuelta. Ejecuta el Signo del entrante y di:
¡Oh, Gran Horus, místico Señor de Cabeza de Halcón, del Silencio y de la Fuerza, cuyo nemes cubre el cielo azul nocturno! En este momento, miro en Tu dirección e invoco Tu presencia. AUMGN.
Este acto carga la energía del Eón en nuestro espacio ritual.
Ahora dirígete hacia el altar y di:
Maestros de la Sagrada Egrégora de Thelema, acompáñenme en este momento. Inspírenme con su sabiduría, protéjanme con su Agape. Que en armonía con ustedes pueda escuchar su guía en mi intuición en mis actos.
Siéntate en tu āsana y comienza un prāṇāyāma con el que te sientas cómodo. Cierra tus ojos, en la pantalla negra frente a tus ojos cerrados, mientras continúas ejecutando el prāṇāyāma, mira el símbolo de Escorpio, resplandeciendo como una constelación de fuego. Observa cómo el glifo de Escorpio se envuelve en llamas y luminosidad, creciendo en intensidad con cada espiración. (Pausa)
Cuando sientas que es el momento di:
Yo Frater/Soror ......., abro este templo para realizar la operación mística del Dragon en su día de apogeo y esplendor
Mi propósito es el de recolectar toda la energía del escorpión, la serpiente y el águila para transformarla en energía ofidiana y así realizar la gran obra. ¡¡Que así sea!!
Invocación especifica:
¡Contemplad! ¡Oh águilas que os reunís en el cielo! ¡He venido al oeste! ¡He venido al oeste! ¡Elevados sobre vuestras alas! Vosotros que seguís el féretro hasta el lugar de descanso. ¡Vosotros que lloráis a Osiris en el ocaso de las cosas! ¡He aquí que Él está en mí y yo en Él! ¡Yo soy el que gobierna en Amenta! En Sleei (sigma lambda eta iota) está mi regla, ¡y en la Muerte está mi dominio! ¡Mías son las águilas que vigilan en el Ojo de Horus! ¡La mía es la Corteza de la Oscuridad, y mi poder reside en el Sol Poniente! ¡Yo soy el Señor de Amenta! ¡Toum Maal es mi nombre! ¡Salve a ti! ¡Salve a ti! ¡Oh, mi águila del resplandeciente Oeste! ¡ Toumathph !
Traza ahora el pentagrama de invocación de agua adverso diciendo estas palabras:
«Muévete y despierta para hacerme justicia, Dios mío y Señor mío, para defender mi causa.»
Y vibra la palabra: SLEEI
Ahora lleva las manos a la altura del Svādhiṣṭhāna Chakra. Coloca la palma de la mano izquierda sobre el abdomen y, sobre ella, la palma de la mano derecha. Mantén ambas manos apoyadas una sobre la otra mientras concentras la atención en el chakra y procedes a activarlo. Luego di las siguientes palabras:
Este vino es veneno de serpientes, un terrible veneno de víboras.
Ahora toma la copa con el vino y colócala frente a ti. Sitúa ambas manos sobre la copa, del mismo modo que en el trabajo anterior con el chakra, pero esta vez coloca la mano izquierda sobre la derecha, con ambas palmas orientadas hacia el vino. Manteniendo las manos en esta posición, concentra tu atención en la copa y di las siguientes palabras sobre el vino:
Misteriosa energía triforme, misteriosa materia cuádruple y séptuple. Este es el entrecruce de cosas que danzan ante el Velo de la Vida, el cual cubre a la cara del Espíritu. Que haya armonía y Belleza en el amor místico, que tengamos siempre salud, fuerza, riqueza y placer divino de acuerdo a la Ley de la Libertad. Que cada uno siga su Voluntad como las estrellas que somos en la compañía del Cielo.
Se bebe el vino de la copa y se visualiza como el vino entra directamente a los tres chakras inferiores. Y di en voz alta:
Surge oh Serpiente Apep. Tu eres mi dios interno! Tú eres mi amante y mi maestro. Tu veneno es más dulce que los besos de Isis, la madre de los Dioses. Tú devoras a Isis, a Osiris y a todos los hijos de Ptah. Derrama tu veneno para destruir la obra del Mago. Solo el destructor puede devorarte y en su garganta dejaras tu marca de oscuridad.
En este punto se puede realizar una meditación sobre el chakra de muladhara, con una simple adoración interna a la serpiente. Si se realiza Magia sexual, no eyacular.
FINAL Destierro
Liber XXV Rubí estrella
Bibliografía
Crowley, Aleister.
El libro de las mentiras (Liber CCCXXXIII), capítulo 37.
El libro de la sabiduría o la locura (Liber Aleph vel CXI), capítulos 157, 159, 161, 162 y 163.
Liber Cordis Cincti Serpente (Liber LXV).
Liber AL vel Legis (Liber CCXX), especialmente II:36.
Magick in Theory and Practice, capítulo V, «La fórmula de I.A.O.».
The Equinox, volumen I, número III, «The Temple of Solomon the King», sección «Talisman of Fire of Jupiter».
Liber 777, tablas de correspondencias mágicas.
Recursos digitales
The Hermetic Library: https://hermetic.com




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